Que seria del mundo de las comunicaciones sin el caso famoso de Stephen Glass, ex-periodista de la revista norteamericana The New Republic, que fue despedido por crear artículos falsos, así como citas, fuentes y acontecimientos.Definitivamente nos encontramos ante un caso de lo que el copyright haría justicia, entre otros derechos de autor y normas de la prensa que uno debería de tener en consideracion, trabajando en un sitio de alto prestigio.
Pero al parecer para Glass lo que mas importaba era la capacidad y creatividad de narrar buenas y verosímiles historias que llamen la atención al publico y que sean capaces de cautivar la mente del consumidor. La justicia de hecho sale a la luz cuando su jefe y otros miembros de la prensa se dan cuenta, poco a poco, que los datos e investigaciones resultan inventadas. Todo esto de hecho cuestiona la calidad de credibilidad de una empresa reconocida en los medios. Si se supone que para lanzar una nota, tu texto tiene que pasar por todo un proceso de verificacion ciega, aceptacion de hechos, etc., entonces como pudieron pasar desapercibido el hecho de que las tantas notas que hizo y publico Glass hayan sido verificadas como ciertas.
Es claro, pues, que el factor principal no es la empresa sino Glass que fue en contra de la ética periodística y su incapacidad de aceptar los errores, o hacerlo luego de haberlos negado. Creo pues que Glass tenia un problema mental, no tan grave pero, algo pasaba en su cabeza para haberse dedicado a crear historias falsas y mas aun siendo un periodista. En donde queda la verdad? en donde queda lo creíble? En donde queda el periodismo?.La historia de este personaje de hecho que sirvió y servirá para darle una lección a todos aquellos periodistas que se atrevan a ir en contra de las dictaduras establecidas por la prensa y por los medios de la comunicacion, y que aprendan que lo que se publica no puede ser una mera invención fabuladora, sino que tiene que ser tan cierto como tu nombre.


No hay comentarios:
Publicar un comentario